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Posted by on 6 Jul, 2017 in Artículos | 0 comments

La Autoestima en los niños

La Autoestima en los niños

Por Carolina Chacón / Karla Eggers 

Boletín Estrellitas, Octubre 2016

“Los niños no son objetos que podamos cambiar de acuerdo a nuestras especificaciones, del mismo modo que una semilla no puede convertirse en otra flor que ya es. Nuestra función no es transformar nuestros niños en lo que queremos, sino ayudarlos a crecer de acuerdo con lo que son.” Barbara Sher.

¿Qué es la autoestima? La palabra estima deriva del latín “aestimare” que significa aprecio, valor, consideración, etc. La autoestima es un conjunto de sentimientos, percepciones, pensamientos y tendencias de comportamiento, dirigidas hacia nosotros mismos.

Es amor propio o auto apreciación, lo debemos pensar como un mecanismo de defensa natural propio del organismo. La autoestima es una necesidad emocional para cualquier ser humano. Existe una gran diferencia entre la infancia y la etapa adulta, una persona mayor es consciente de sí misma y de su identidad y su bienestar depende e sí misma y de su actitud. Sin embargo, un niño está en pleno proceso de crecimiento y de formación de su personalidad, su bienestar depende no sólo de sí mismo, sino también del entorno familiar y académico.

La autoestima en nuestros niños surge desde los primeros intercambios de afecto entre madre e hijo, desde edad Temprana con los cuidados físicos y hasta el sentirse apapachado, acariciado, mirado, así como los afectos de agrado y el interés a estos mutuos intercambios de afecto. Todo esto está ligado a los sentimientos de aceptación los cuales
proveerán al niño de seguridad y sentimientos de pertenencia. Cuando el niño comienza a ser capaz de tener metas generadas por sí mismo. Es decir, de tener inquietudes y deseos de hacer algo por él mismo, demostrar y demostrarse que es capaz de hacerlo. Su autoestima derivará de dos fuentes, por un lado de la aprobación de los otros y por otro, de la satisfacción de realizar la actividad, agradable por sí misma y de manera independiente.

Durante los años escolares, los niveles de autoestima se ven afectados aún más por la adquisición de habilidades y de competencias, especialmente en el desempeño escolar, en las relaciones de amistad y en los deportes.

Durante estos años, la autoestima se ve profundamente afectada por los éxitos y los fracasos. La autoestima positiva es la que se encuentra relacionada con afectos positivos como la confianza, el entusiasmo y el interés. Así como la
autoestima negativa al contrario, está relacionada con afectos negativos como el dolor, la angustia, la duda, la tristeza, la culpa y la vergüenza. El mantenimiento de la autoestima positiva depende de la exitosa integración de las imágenes de sí mismo; tanto positivas, como negativas. Es decir, de sentirse bien en algunos momentos y mal en
otros. Pero por encima de esto sentirse valioso. De Acuerdo con los autores Milic y López Léreida (2013), la autoestima se construye a partir de la autopercepción en las dimensiones: Física, Académica, Social, Ética y
Afectiva.

 “Si el niño percibe que los otros tienen una buena imagen de él, se formará una Autoestima positiva, desarrollando hacia si mismo una actitud de aceptación y, por lo tanto, su actitud hacia los otros será amable y cooperadora” (Milicic y López,  p.162, 2013).